Esta me parece una gran noticia. ¿Por qué? Porque me declaro una ferviente amante de los animales. Me gusta centrarme en los que no tienen
voz para expresarse. Como
dijo el filósofo Albert Schweitzer "No me importa saber si un animal puede
razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir y por ello lo considero mi prójimo”.
“Todos tienen
derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso,
puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. Este fragmento hace referencia al artículo 15 de nuestra Constitución, en
él se aprecia la protección al derecho a la vida y a la dignidad. Pero la
pregunta es, ¿de quién?, se intuye que de las personas, pero ¿qué pasa con los
animales?
Quizás
estamos demasiado acostumbrados al dolor, al sufrimiento, a la tortura… ( es
algo que vemos diariamente, en los medios de comunicación, etc) y no pensemos
lo que hay detrás de todas las cosas que el ser humano utiliza para su
disfrute. Detrás de los productos cosméticos que utilizamos a diario y que
podemos conseguir en cualquier supermercado por un módico precio, tras los
pañuelos hondeando al viento en las plazas de toros pidiendo más brutalidad
impropia de este siglo en el que estamos… se encuentran unos animales
indefensos que sufren y sienten, de los que no tenemos derecho a apropiarnos de
sus vidas. En el caso de los productos cosméticos, como son las conocidas
marcas de champú, Pantene, Herbal
essence… y otras muchas, utilizan conejos y ratas (principalmente) para
testar sus productos. Estos animales son obligados durante semanas a ingerir
oralmente dosis de químicos para probar su toxicidad, además, se les aplica
dosis exageradas del producto en los ojos (con el conejo amordazado por las
cuatro patas) hasta producirles úlceras y ceguera. También se les aplica durante semanas en su
piel rapada el producto para comprobar el nivel de irritación… toda una
enumeración de prácticas crueles a las que estos seres son sometidos. ¿Vale
todo con la excusa del progreso científico?, no lo creo. ¿Imaginas
estar condenado a morir lentamente, con estas torturas y sufrimiento, por el
hecho de ser un animal? Sinceramente, me
parece que no tenemos derecho a jugar con su salud, ni a “disfrutar” a su
costa. Deberíamos preguntarnos, ¿Hasta qué punto el fin justifica los medios?
Igualmente,
es importante nombrar la cantidad de animales abandonados que hay en la calle,
ya sea porque son cogidos de cachorros y al crecer ya no son queridos, porque
la gente se va de viaje y lo único que se le ocurre es abandonarlos, o porque
la maldad humana puede llegar muy lejos.
¿Cómo pueden defenderse si no pueden hablar?,
que no puedan hablar no significa que no seamos responsables de lo que les pasa
y que nuestro silencio e indiferencia nos convierta en partícipes de su sufrimiento. Es necesario que los animales consigan el
derecho a la vida y a la dignidad, por el que muchos animalistas trabajan cada
día. En este contexto, también cabe
destacar la noticia “Las mascotas, a
buen recaudo” del periódico La razón, en la que cuentan la aparición de una nueva web, Bibulu.com, en la que dueños de
mascotas pueden contactar con otros dueños, en caso de no poder ocuparse de éstas
por motivos de viaje o situaciones inesperadas. Se podría decir que es una
plataforma on-line de canguros para mascotas, una alternativa segura a las residencias
de animales. Me parece una gran iniciativa, siempre y cuando nuestras mascotas
queden en buenas manos. Ya no hay excusa para abandonar un animal por no saber
qué hacer con él, (aunque realmente nunca la ha habido). Simplemente si no
quieres un animal, lo primero no lo cojas, y si lo haces, siendo irresponsable,
no lo abandones ni lo ahorques en un árbol (como suelen hacer algunos
salvajes), entrégaselo a una persona dispuesta a darle el amor y el cariño que
tú nunca has estado dispuesto a ofrecerle. Tienen derecho a una buena vida.

